

PATERNIDAD RESPONSABLE.
|
Cada
día que pasa, es el premio de la espera, porque cuando lleguemos a la quietud
de la bahía, tendremos el lugar preciso para hacer memoria de todo lo que me
sucedió en estos 30 años en Lima. Ciertamente, quien pretende ser crítico de
los demás, tiene que, primero hacerse una autocrítica, por ello es que al
hacer un mea culpa de mi vida es que recuerdo aún las travesuras de niño. Esto
nos pasa, si somos concientes, cuando corregimos alguna errónea actitud de
nuestros hijos, por dentro esbozamos una sonrisa recordando que lo que hoy
reprendemos, también a nosotros se nos corrigió. El mundo es así, un circulo,
es como alguien dijo: la clonación de lo pasado, es un ciclo repetido. Alguna
vez leí esa obra de Benavides sobre la Gran Pirámide y aun con mucho respeto
pienso que mucho de razón tenia el autor cuando daba sus opiniones. Lo
cierto es que el hecho que tuvieras un desliz de juventud no implica
necesariamente que ello te descalifica para establecerte como critico, si así
fuera nadie se erigiría como tal y todos permaneceríamos callados. Lo cierto
es que, si la vida te ha premunido de todas las condiciones para denunciar a
cara limpia lo que consideres equivocado, pues ¡ hazlo ¡, no debes callar,
ello significaría consentir, convertirse en cómplice de los inmorales, de los
corruptos. Mucho se esta escribiendo y hablando sobre lo ocurrido en los últimos
10 años de historia en Perú, ciertamente el corrupto siempre existió, lo que
hiere es la desfachatez con que actúan y la manera como subestiman a los demás,
nos subestiman pensando que nosotros somos incapaces de darnos cuenta de la
barbaridad que significa su conducta, lo que pasa es que el poder los
ensoberbece y los ciega a tal punto que las anula el discernimiento. Nosotros
debemos de hacer una firme decisión y es no doblegarnos ante tanto abuso y
explotación, quienes transitoriamente ocupan sillones de poder tarde o temprano
tendrán que enfrentarse a su conciencia y allí recibirán la sentencia que
corresponde a quien delinque, sin embargo creo que la mejor arma que tiene el
pueblo es el elegir y es allí donde debemos tener mucho tacto y cuidado, no
cometer el mismo error de siempre, CONFIAR, ellos saben perfectamente que
nuestras expectativas, esperanzas e ilusiones es la confianza que ponemos ante
su discurso, la misma cantaleta de promesas, acaso no lo sabemos quienes hemos
vivido mas de cincuenta años? Tal
vez el mejor legado que podemos darle a nuestros hijos es la educación y ello
conlleva también el arte de saber comunicarnos permanentemente con ellos,
impartiéndoles cada día una clase de amor, darles tareas con buenas ideas,
para que ellos a lo largo del día puedan planificar una vida mejor, que su
calidad de vida mejore y que se rompa la cadena de sometimiento. Ayer,
me encontré con una señora con dos hijas una de 4 y la mayor de 15, su esposo
después de estar separada de ella dos años y haberse marchado con otra mujer
pretende ahora regresar a vivir con ellos. Me pregunta qué debe hacer, en
verdad cada quien es dueño de sus actos y al mismo tiempo el autor intelectual
de los mismos, nadie puede decidir por
los demás. Sin embargo tuvimos la oportunidad de reflexionar, sobre todo lo que
luego tendría que hablar con sus hijas en algún momento y es el tema de
responsabilidad y madurez. Muchos jóvenes, señoritas y aun adultos embarazan o
se embarazan con irresponsabilidad, decidiendo traer al mundo niños no
deseados, que son los que mas tarde pagaran las consecuencias de su
irresponsabilidad e inmadurez. Me pregunto, por qué a consecuencia de la búsqueda
de placer ocasionamos el nacimiento de criaturas que sufrirán desamparo, hambre
y hasta enfermedades?, por qué muchas mujeres tienen que arrastrar tras de si a
niños? a sus trabajos o tener que sufrir vejaciones a consecuencia de su
necesidad. Me rebela el ver a esos niños en las calles, plazas y mercados. Son
los pirañitas, los pandilleros del mañana. Acaso no somos capaces de, antes de
irnos a la cama con una mujer, a veces con una niña, de reflexionar sobre este
asunto? La herencia de esas criaturas es la miseria y el estigma de ser hijos
fuera del matrimonio. Seguramente habrá alguien que defienda el concubinato o
la convivencia, habrán otros que digan que ellos son libres de hacer con su
vida lo que les plazca, bueno..., con su vida, allá ellos con su tema, pero
decidir por la vida de esos niños? ¡ No, no lo acepto ¡ Esta sociedad
cambiaria si comenzáramos por la responsabilidad de procrear hijos. No podemos
utilizar mal ese don, ciertamente no hay mayor felicidad que ver crecer a
nuestros hijos, de cada día reír con ellos, verlos crecer, aprender las letras
y los números, qué pena es perderse esos gratos momentos. Creo que uno de los
temas mas importantes es la paternidad responsable ya otro día tocaremos
nuevamente ese tema.
La
ausencia de un hogar o la desintegración del mismo es muchas veces la causa
de los desarreglos emocionales e inconducta de los infantes, quienes con el
innato deseo de crecer rodeado de sus progenitores, abrigan ilusiones; los
padres no solo deberían preocuparse en procrearlos, sino también en
educarles, amarles y promover su desarrollo integral.
Pero hoy en día vemos una enorme cantidad de madres solteras y aun menores de edad. No es raro encontrar casos de estudiantes que están embarazadas, por sus compañeros, en algunos casos sus profesores y lo que es peor por sus propios familiares y aun por sus padres. Lamentablemente la legislación está cada día cediendo mas al amparar la informalidad, claro está, que la no diferenciación de hijos nacidos dentro o fuera el matrimonio tiene una razón para evitar la segregación o la estigma, ello con la aceptación del concubinato o convivencia dentro de lo legalmente establecido, no ha hecho si no dar lugar al paralelismo en la conformación de la Institución por excelencia de la sociedad que es la familia. Hay otros fenómenos que promueven la desintegración velada de la familia y es el trabajo practicado por los padres, a veces los lleva fuera del ámbito donde se encuentra físicamente enclavado un hogar. Personalmente creo que, la mujer al trabajar debería hacerlo con profesiones independientes que le permitan disponer de mas tiempo para dedicarlos a sus hijos y aun a la familia en general, la cual tiene en sus miembros también al esposo, los abuelos y a veces sobrinos, por fallecimiento de sus padres. Hay una errada costumbre de enviar a los hijos con los tíos, como si ellos fueran los mejores reemplazos de los padres. La personalidad paterna o materna es irremplazable, aun uno por el otro. Lo excelente es, una madre atenta y vigilante por la formación temprana y posterior de los hijos. Nadie puede reemplazarla, ni la mejor ama de llaves o Institutriz. La educación dada por una madre es inolvidable y deja una profunda huella en la memoria, los sentimientos y emociones de una criatura. Una empleada o un familiar cercano no tienen la misma influencia ni virtud de ejercer huella en los secretos de la psique del infante. Los infantes así, como necesitan ternura y protección de una madre, también aprecian la disciplina ejercida por ella. No es lo mismo la corrección que pudiera impartir otra persona, por mas que sea un tío o una abuela. La permanente necesidad de atesorar capitales y adquirir productos en una sociedad consumista nos hace decir, lo que gana mi esposo no alcanza, debo ayudar... Muchas veces incluso, uno y hasta los dos progenitores viajan al extranjero en busca de mejores horizontes y a veces lo encuentran y también una nueva pareja. El riesgo que se corre, en el afán de conseguir mejoras económicas es grande y a veces nos hace perder de vista que es mejor la pobreza juntos que la riqueza separados, de quienes como hijos deben recibir amor y no giros de dólares. Otro punto es la irresponsabilidad de como algunos jóvenes y hasta adultos toman el asunto de la procreación. Tenemos la facultad de traer hijos al mundo, pero muchas veces estos resultan no deseados y fácilmente se opta por el abandono de las criaturas o el hacerlas crecer en el desamparo, con la consiguiente posibilidad de que enfermen, mueran tempranamente o resulten desadaptados sociales muy peligrosos para los demás y para si mismos. Muchos adultos psicológicamente enfermos de hoy son los hijos abandonados del ayer. Incluso repiten la historia y no rompen la cadena que los ata a una perpetuación del problema que les dio origen a ellos mismos. Deberíamos tener mas responsabilidad con administrar nuestras vidas ya que con ello estaremos siendo responsables de los adultos del futuro. Qué fácil es procrear una criatura y qué difícil se hace después ser responsables, ir al Municipio a firmar la partida y luego asumir la educación y sostén de ellos. Sin embargo hoy vemos titulares que denuncian incluso a altas autoridades de gobierno que se encuentran incursos en este tipo de irresponsabilidad. Por allí un Ministro es reiterativo en estos escándalos y hasta el Gobernante de nuestro país está enfrascado en líos judiciales. Tienen que someterse a pruebas de ADN, cuando la verdad es ineludible, acaso pretenden señalar a la madre que reclama un derecho como una promiscua en su vida personal. ¡ Hasta ese extremo hemos llegado ? Jorge Paredes Romero DNI 10380914
|
||