Todo el país es un polvorín.

No sólo quienes tenemos a nuestro alcance medios de información nos percatamos de lo que sienten, piensan y claman los distintos sectores poblacionales de nuestro país, es algo que sucede en nuestra vecindad, en el parque, en el club o en las reuniones de la asociación de vivienda a la cual pertenecemos, en el seno de nuestra propia familia; es un solo grito que recorre los cuatro suyos, los verdaderos cuatro suyos, no aquellos cuyo nombre tomaron los políticos de siempre para, con un personaje a la cabeza, preconizar que eran los auténticos salvadores del país, los redivivos hijos del sol. Esos cuatro suyos fueron los cuatro amigos suyos del arribista y que, como siempre sucede por estas latitudes, encandilaron a millones de peruanos y arrastraron tras de si el caudal electoral suficiente para entronizarse y apoderarse, en su turno, de la caja fiscal y de todo cuanto gire alrededor de los negocios de la nación. Se produjo la repartija y ministerio para ti, congreso para mi, direcciones para aquel, etc, etc.

Mientras tanto los grandes sectores día a día van levantando la voz con la intención de encontrar interlocutores en los medios gubernamentales, quienes son los llamados a buscar las solución al sintomático malestar que se ha ido generando en el ciudadano y en las familias de nuestra nación. Esto viene sucediéndose a lo largo de cientos de años, al menos en nuestro menguado y explotado territorio. Los que hemos leído algo de historia sabemos que el Imperio Incaico no era un dechado de virtudes, pero al menos tenían sabias ordenanzas para un pueblo que tenía una mejor idea de solidaridad, equidad y desarrollo, mas la llegada de los “técnicos” de la “madre patria” nos inició en la pendiente de anacronismos, explotación., servidumbre y deterioro de una raza que de haberse mantenido aséptica hubiera tenido otro destino.

Una aventura de gambusinos ibéricos, quienes se dedicaron a abrir socavones en busca del precioso metal y cargaron con la orfebrería existente, joyas, vasos y planchas para satisfacer sus cleptómanos apetitos desmedidos.

Después de 1532, fecha aciaga, empezó un camino de permanente corrupción, por ello el gran Bolívar se ve obligado a dictar medidas que comprendían la posibilidad de la pena capital. Hoy si tuviéramos que aplicar la pena capital entre la clase política y la empleocracia enquistada en los puestos públicos tendríamos que ajusticiar por lo menos el 85%, si no más, de esa empoderada elite. Esa apreciación es lamentable pero es realista, peor aún cuando vemos que en su malévola conducta el inefable Montesinos desnudó esa terrible realidad, la utilizó y la puso al descubierto, al extremo de ver ahora desde un “honorable” presidente hasta un portero de escuela, ladrones, traficantes y sinvergüenzas. Si, ello nos permite ahora ver desfilar en los banquillos a jueces, vocales, fiscales, congresistas, ministros, alcaldes, directores, generales, policías, es decir toda la gama de personas comprometidas en cargos públicos y de representatividad, coludidos en delitos de toda cuantía.

Todo este fenómeno ofende y rebela al ciudadano común, a aquel que no tiene trabajo, acceso al estudio, a las medicinas y a un digno alimento, a aquel que con gran esfuerzo apenas alcanza a ganar los S/. 410.00 que el FMI y el Ejecutivo consideran que es mas que suficiente para que viva el “querido pueblo peruano”. Es increíble que quienes sostienen ello se asignen para si mismos sueldos de US $ 18,000.00 dólares unos y otros S/. 25,000.00, que vivan a costa del sufrimiento de aquel poblador que cada 4 o 5 años escucha discursos de políticos trasnochados unos y otros avivatos; los unos clavados en la política por muchos años y los otros bisoños pero ambiciosos inversionistas en el negocio de la política, que saben que es muchísimo mas rentable que la bolsa de New York.

Cuando vemos cómo se manipulan los fondos públicos para congraciarse con determinados sectores, marginando otros que no son los correligionarios o carnetizados entonces estamos frente al malgasto del erario nacional, donde un tirano se rodea de una masa que ha sido provista de chupetines para que aplauda cuando es necesario aplaudir y defienda cuando sea necesario su respaldo. Se argumenta que no se le regala al pueblo porque es ofenderlo, pero no se acepta que eso se está haciendo pero con quienes son simpatizantes con el partido de gobierno y quienes son beneficiarios de esos programas simplemente aprovechan de la oportunidad, a ellos si se les “ofende”, mas adelante ellos serán expulsados y otros los favorecidos. Esa realidad la hemos visto desfilar por muchas oportunidades, especialmente quienes bordeamos los sesenta años de edad o mas. Esos programas tienen rimbombantes nombres, pero todos cumplen una sola función, procurarse de una bases agradecidas que serán mantenidas en ese status mientras se les necesite. Por eso es que el fenómeno de gente despedida durante los gobiernos anteriores y que pugna por ser repuesta o gratificada se está repitiendo ahora, creando una nueva masa de gente desempleada que se envilece y pasa a formar parte del sector desfavorecido, que pasa a ser la población marginal cuya presencia es muy peligrosa para una democracia. No hay que negar que el ser humano es un cúmulo de sentimientos, emociones y aprendizajes y que toda esa mezcla de vivencias estructuran una sociedad descontenta, entristecida y reitero, envilecida. Cuando la sociedad vive en revuelta, paros, huelgas, desordenes no es mas que el fruto de lo que siembran sus gobernantes, peor aún cuando ellos desde lo alto de sus posiciones miran de soslayo y por sobre el hombro al pueblo que los eligió, que creyó en el líder, en el “relator de cuentos”.

Cómo es posible que haya paz social si cada día se promete imposibles, se discursa mentiras, se glosan barbaridades. Un gobernante no puede ampararse en bromas, mal entendidos y ridículas ofertas. No se puede estar en cada pueblo que visitan y prometer construir una universidad, ello es una quimera. No hay razón para engañar a un pueblo con promesas de universidades, represas, carreteras, sueldos duplicados, salud gratuita, cuando todo eso es falso, es irrealizable, al menos dentro de lo que si debería cumplirse y es austeridad en el gasto, publico, en la asignación de sueldos, en la contratación de asesores y seguridad personal; así tal vez podría haber recursos para dar un trato económico mas justo a la clase trabajadora. Debería darse el gran ejemplo de responsabilidad personal y social, reflejando la imagen de integridad, de honestidad y respeto por los demás, pero si soy un remedo de probidad y honestidad no puedo exigir a un pueblo que tiene puestos sus ojos en mi para que sea respetuoso de lo establecido, de lo que como gobernante represento. No con ello quiero decir que debemos ser anárquicos, no, sino que quienes cumplimos determinada función pública debemos ser muy cuidadosos con nuestro pasado, presente y futuro. Para quien pretenda ser adalid tiene que cuidar mucho se imagen, no tener rabo de paja ni techo de vidrio. Lamentablemente, tarde o temprano la verdad, que es como la luz, tiene que brillar y llegamos a conocer que quienes fungen de paradigmas no son mas que endebles monumentos de cartón.

La conducta de quienes son los lideres de la nación, sean militares, jueces, ministros, congresistas y hasta presidentes regionales o de la nación es muchísimas veces cuestionada y puesta en la pantalla o el tabloide del espectáculo, denunciados como falsos, violadores, proxenetas, drogadictos, malversadores y hasta irresponsables padres. Cómo puede un ciudadano establecer que aquellos son modelos dignos de imitarse, mas bien les queda el sabor de que es mejor robar, mentir y violar y que la justicia se compra y que el robo apenas tiene dos años de cárcel y unos pocos miles de reparación civil, que mas bien el culpable se burla del ofendido y que una sentencia tiene un precio y que la amenaza y la coima son el lenguaje del poder.

Todo esto si ofende, el regalar un pescado es ser solidario, claro que enseñar a pescar es mejor pero robar delante del pueblo y burlarse de él, eso si es ofender y en gran manera.

Por ejemplo, en vez de hacer un gran espectáculo y un ominoso discurso con aquello de fumigar, de erradicar la coca mas bien deberían centrarse la atención de quienes regalan dinero para combatir el narcotráfico en ver su nación, su gente, sus consumidores, si, la razón de existir de la droga no es la producción sino el consumo y quienes consumen son EE.UU. Europa, Canadá, ellos son los que pagan millones de dólares y euros por la pasta; el pobre no tiene dinero para comer, el rico tiene para comprar droga de “primerísima calidad” (¿ Calidad ?)

El pueblo se ofende cuando ve que los curas acosan a las profesoras y a las madres de los alumnos de sus “escuelas privadas”, el pueblo se ofende cuando quienes dicen ser magistrados colocan al frente un matrimonio fingido, apenas una estampa mas no una autentica verdad, que fácil es divorciarse cuando se está en el poder; el pueblo se ofende cuando sufre las consecuencias de un juez coimeado; el pueblo se ofende y se envilece cuando ve que un alcalde desviado hace presa de sus instintos pervertidos a jóvenes que engrosan planillas de mantenidos, pero que no aportan a una comunidad que negada endosó sus votos en una manipulada jornada electoral, donde brillaron y volaron las golondrinas y las cajas de fósforos con dinero, donde por pesetas gente hambreada vendió sus conciencias; el pueblo se ofende cuando un alcalde ( y me lo dijeron con testigos) se vanagloria de tener hijos a diestra y siniestra y después los niega o simplemente los silencia construyéndoles una casa o regalándoles un carrito sanguchero.

Todo esto transforma a un pueblo trabajador y humilde, en el buen sentido de la palabra, en un pueblo con sed de venganza, humillado y pronto a escuchar arengas equivocadas de “guerrillas”. Los pueblos se levantan no porque quieren derramar sangre ajena ni propia, no, se levantan cansados de esperar que la justicia, que las leyes, que las cartas constitucionales sean cumplidas.

Las leyes son letra muerta, la justicia es burlada, comprada y las constituciones cambiadas a pedido del cliente. Las normas constitucionales son aplicadas conforme el marchante y si tiene dinero mejor.

Las revoluciones se dieron en la historia, lamentablemente con alto costo de vidas y riqueza pública, pero no son necesariamente bienvenidas, para ello está el buen sentido, el respeto, la solidaridad y no el desacierto, la desvergüenza y la marginación de quienes se creen dueños de la razón, la verdad y la riqueza.

Por ello, periódicamente los pueblos se reúnen en jornadas cívicas, con la esperanza que aquel que con gestos mesiánicos ensaya discursos sinaíticos pueda ser quien al fin traiga bienestar a una nación que por centurias ha sido esquilmada, extorsionada, burlada y postergada, es mas, utilizada servilmente para fines inconfesables. Cuando alguien asume una primera magistratura sabe perfectamente qué desea su pueblo y también conoce a la perfección hacia dónde está llevando a ese pueblo confiado y generoso que le aplaude, pero que años después le volverá la espalda, porque así se lo merece quien traiciona las esperanzas y expectativas de millones de jóvenes y niños que sueñan con vivir en justicia, bienestar y paz.

Hay tantos asuntos que procuran bienestar y paz social, quizá enumerar algunos nos sirva de ejemplo de cómo se esta ofendiendo a un pueblo.

La seguridad social es pisoteada, al niño, la madre y al anciano se le da un escupitajo en la cara cuando se acerca a un hospital a pedir seguridad, atención, protección. No hay atención médica adecuada ni medicinas para los asegurados y si se le dan medicinas estas son de baja calidad, no efectivas; además ciertos insumos no son asequibles a quienes por largos años aportan a una seguridad social inexistente; los enfermos mueren por atención deficiente e inoportuna; un niño es internado en el Hospital Sabogal por una amigdalitis y lo dan de alta descerebrado; una señora ingresa al hospital caminando y sale en posición horizontal en una caja de madera, esto en el Hospital II Manuel de Torres Muñoz de Mollendo.

Hay un caso de una Señora Baciliza quien me relata el caso de su hija Maricarmen quien sufrió las consecuencias de una negligencia médica y actualmente esta también descerebrada.

Por ejemplo en EsSalud hay austeridad para dotar al paciente de insumos suficientes para curarle y darle calidad de vida, mas para logística no hay austeridad, compran buenos m muebles, excelentes cortinas, persianas, garruchas de primera, alfombras y tapizones e incluso quienes tienen las ordenes de trabajo y las ordenes de pago exigen cada quien muebles y regalitos para firmar las s autorizaciones, eso es materia conocida para quienes son proveedores habituales de EsSalud o de cualquier otra oficina del estado, quienes gastan ingentes sumas de dinero para alfombrar sus oficinas, rodearse de asesores, procurarse movilidad, gasolina libre, guardaespaldas para sus casas, viajes, viáticos y demás gollerías, mientras a los asegurados se nos restringe las medicinas y los tratamientos y nos maltratan quienes deberían cuidarnos y procurarnos terapias adecuadas y mas humanas.

Por eso es que digo que todo el país es un polvorín, las masas están envilecidas por culpa del estado que aglomera el poder, que simplemente por cumplir con el plazo estipulado llamó a elecciones regionales, porque de otra manera corría el peligro de ser vacado por incumplimiento de la Constitución, en el apresuramiento no previó los medios económicos suficientes para echar a andar la maquinaria de descentralización lo cual no es simplemente nombrar presidentes regionales, no, con ello creó una enorme masa burocrática que se transforma en una inmensa carga económica para el estado. Esos gobiernos regionales que al decir de muchos líderes políticos simplemente están pintados, reinan pero no gobiernan, no tienen recursos y el centralismo subsiste en toda su dimensión. Sin embargo esa regionalización, ahora en un cincuenta por ciento en manos del partido de oposición, los mismos que en Febrero dieron a lo largo de todo el país una muestra física de presencia y vigencia es a su vez otro peligro para el gobierno que lejos de recurrir a la tan cacareada concertación, caprichosamente persiste en los enfrentamientos, adjetivos y polémicas que nada favorecen al menoscabado régimen que en menos de dos años se ve postergado a la mínima expresión de presencia regional. Hubiera sido fantástico que el partido de gobierno tuviera presencia cuantitativa y cualitativamente igual o parecida a el 2001 en las urnas electorales, pero no, se desinfló, ya que no son un partido, fueron una opción electoral, una alianza, apenas una emocionalidad en la circunstancia de destronar al oriental y utilizado gobernante.

El gobierno de transición apenas tuvo tiempo de visitar palacio, su gestión fue efímera y un simple trámite que quizá le sirvió para lograr presencia en el actual gobierno, mas en gobiernos regionales tampoco le cupo buen destino.

Es el APRA quien capitalizó los frutos de la crítica y el desencanto popular y atesoró los votos suficientes como para demostrar que una vez mas el pueblo se equivocó, simplemente se emocionó. Pero ello tampoco es indicativo de que el APRA pueda tener la solución del problema. Nosotros creemos que un gobierno de ancha base, de representatividad plena, de participación horizontal de todos los sectores y actores en la socio economía nacional puede dar lugar a un desarrollo alturado y que Perú pueda insertarse en la economía mundial como un ente deliberante y no como un simple oyente con acreedores a diestra y siniestra, con la espada de Damocles pendiente sobre sus gobernantes, espada pendiente del hilo del FMI o la banca internacional quienes manipulan a su antojo los designios de nuestro país como lo hicieron con Argentina y Brasil últimamente, como lo han hecho durante siglos con países de otras latitudes, que crean guerras fraticidas donde nos sangramos entre hermanos para luego ser victimas de quienes nos vendieron armas y nos proveen créditos “salvadores”. El siglo XIX fuimos victimas de Inglaterra quienes disfrutaron del enfrentamiento de países hermanos y luego recogieron su cosecha. Basta ya de ser peones, seamos amos de nuestro destino, de nuestro futuro y el de nuestros hijos. Que crezcan en un país donde hay dignidad, donde nosotros somos quienes escribamos las líneas de nuestra historia, donde podamos escoger nuestro destino, donde aprovechemos concientemente nuestras riquezas, nuestros recursos y nos transformemos en países independientes y no pasemos de mano en majo con dominios enmascarados, que cantemos nuestro himno de libertad concientes que somos verdaderamente libres, que escapemos a los yugos virtuales, donde seguimos pagando tributos y diezmos.

Aún podemos escapar del peligro de ser un polvorín, para ello también Uds. Señores políticos deben tomar conciencia que deben dejar de servir intereses mezquinos, deben abandonar posiciones palaciegas y dejar de lado ambiciones egoístas, hedomaníacas, donde solo se preocupan de su bienestar, de sus placeres, de sus bolsillos olvidando que hay millones de seres que no tienen ni siquiera lo suficiente para vestirse, alimentarse y proteger a sus hijos, educarlos y darles una humilde fiesta de cumpleaños, mientras que por esos otros hogares hay payasos, orquestas y animadoras para los chicos y para los “grandecitos”

Esto debe cambiar, porque de otra manera el polvorín se encenderá y explotará...

Jorge Paredes Romero

DNI 10380914

 

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